sábado, 6 de diciembre de 2014

Boceto



Nueva York se despierta alargando la noche. Despereza su lomo de gato caliente entre brumas y sueños. La luz dorada del amanecer deja brillos sonámbulos enredados en las copas de los árboles de Central Park. Los anuncios luminosos, antaño de neón, aquietan el brillo noctámbulo reflejado en millones de leds que adormecen sus colores con la llegada del alba. Miles de huellas imprimen su paso, tránsfugas de la noche, reconvertidos en incontenible río que inunda las aceras, ficción y realidad alternando con pasos de swing.



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